Existen tres tipos de comunicación: la comunicación inhibida, la agresiva y la asertiva. Básicamente la
inhibida y agresiva son dos extremos a los cuales no hay que llegar nunca y de las cuales
tomaremos las ventajas que tienen para llegar a un punto medio: la comunicación asertiva.
En la comunicación asertiva expresamos ideas y opiniones de forma fluida sin faltar el respeto. La psicóloga Olga
Castanyer define la asertividad como la capacidad de una persona para expresar con fluidez y sin
ansiedad sus opiniones, intereses y emociones de una forma correcta y empática sin negar los de
los demás.
Expresa sentimientos e ideas sin amenazar ni manipular a los demás, no se menosprecia los sentimientos de otras personas, siempre defendiendo las ideas propias y respeta los derechos propios y los de los demás.
Es muy útil para dar y recibir cumplidos y críticas, hacer peticiones, expresar afecto, iniciar y mantener conversaciones, expresar opiniones personales y saber decir “no”.
Mejora nuestras relaciones, el autoestima, la comprensión, nos hace sentir en control de la situación, nos ayuda a tomar decisiones propias a través del pensamiento crítico y finalmente nos hace llegar a una gran satisfacción.
Expresa sentimientos e ideas sin amenazar ni manipular a los demás, no se menosprecia los sentimientos de otras personas, siempre defendiendo las ideas propias y respeta los derechos propios y los de los demás.
Es muy útil para dar y recibir cumplidos y críticas, hacer peticiones, expresar afecto, iniciar y mantener conversaciones, expresar opiniones personales y saber decir “no”.
Mejora nuestras relaciones, el autoestima, la comprensión, nos hace sentir en control de la situación, nos ayuda a tomar decisiones propias a través del pensamiento crítico y finalmente nos hace llegar a una gran satisfacción.
Siempre hay que respetar los derechos tanto de uno como de los demás. Sobre todo, no confundir
asertividad con agresividad por eso a no confundir: en vez de anteponer tus necesidades, tienes
derecho a ser el primero. En vez de tener respuestas a todo, tienes derecho a cometer errores. En
vez de no convencer al resto de que tienes razón, tienes derecho a ser tu propio juez. Y en vez de
interrumpir una pregunta, tienes derecho a interrumpir para pedir una aclaración.
Además, diferenciarnos de ser inhibidos: saber decir “no” nos satisface y da autonomía, ayuda a decir lo que piensas y a hablar de ti, sin tener miedo a cometer errores.
Además, diferenciarnos de ser inhibidos: saber decir “no” nos satisface y da autonomía, ayuda a decir lo que piensas y a hablar de ti, sin tener miedo a cometer errores.
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